Abrazo Infinito

PARIS JE T´AIME

2 comentarios

Una tarde de otoño, viviendo en Barcelona, recibí un llamado de mi cuñada desde Argentina, quien apenas podía hablar, embobada por su propia emoción.  ¡Había ganado un viaje por llamar a un 0800!  Así de bizarro puede resultar el destino, a veces. Las posibilidades que la empresa anunciante le había ofrecido eran: Roma, París o El Cairo.

Luego de gritar, saltar, llorar y dejar salir nuestras emociones a flote decidimos consultar con el menor de la familia, que no conocía ninguno de los tres destinos y allá estaba conmigo en Barcelona.  Y si… por lo visto era la mejor opción, porque aún con un año de anterioridad a la fecha del viaje decidimos que París sería el escenario perfecto para juntar a los tres hermanos, que durante años no lográbamos unir caminos en un mismo sitio.

Llegó Septiembre del año siguiente, casi sin darnos cuenta. Como yo ya conocía París, tomé un avión temprano aquel día para llegar con anterioridad, ubicar nuestro nido y hacer los trámites necesarios con mi escaso y pobre francés, para esperar a mis dos hermanos y sus familias.  Al día de hoy recuerdo ese vuelo. París desde las alturas sin desperdicio, y esa mañana hermosa en que la ciudad luz me recibió con un sol brillante, un aire delicioso y las calles adornadas de todo lo que mis ojos no hubieran imaginado esta vez.  Contaba con cinco horas libres hasta el gran encuentro.  Mis cinco sentidos –seguro eran muchos más– me acompañaron más que otras veces aquella mañana de luz. Así intentara hoy con esfuerzo describir las sensaciones y experiencias en esas horas, creo que no sería suficiente.  Porque cinco horas son una rápida eternidad cuando se disfruta tanto la vida…

Mi hermano menor llegaría con su esposa desde otro destino de Francia, y nos encontraríamos en la puerta del hotel  en donde aterrizaría mi otro hermano con su familia.  Mi corazón explotaba de felicidad, creyendo que quizá me pellizcarían y despertaría de golpe, pensando que había sido uno de los sueños más hermosos de mi descanso nocturno.  Sin embargo, unos minutos después comprobé que estaba despierta.

Como no podía ser de otra manera, a una manzana del hotel en cuestión me tropecé con un señor perdido -y tengo esta bendita costumbre de creerme ciudadana de cada lugar que pisan mis pies, aunque no hable el idioma ni lleve mapas en mis bolsos- por lo tanto frené mi andar, para hablar un par de minutos con este hombre griego.  Luego de explicarle cómo llegar a Montmartre (¿cómo sabía yo? ¡O el pobre hombre llegó a la Bretaña caminando!), continué caminando los 30 metros que me separaban del hotel.  En cuanto pisé la puerta, apareció mi hermano menor doblando la esquina, con mi cuñada y sus dos pesadas mochilas al hombro.  Hacía sólo una semana que no nos veíamos, aunque para mí había pasado un siglo y medio. Abrazos y ansiedad de por medio, no alcanzamos ni a contarnos la semana de ausencias que ya vimos llegar una van blanca con cuatro caritas repletas de felicidad, y adelante un conductor que por lo visto ya venía cargado de anécdotas, y portaba la misma cara de feliz cumpleaños que los pasajeros en cuestión.

Hacía dos años que no veía a esta familia, y estaban igual de felices que cuando los dejé, sumando la emoción del cálido momento.

Lo que siguió en aquellos días, lo guardo como inmenso tesoro en mi corazón.  No solo por quienes empapelaron cada escena sino por el placer que reviví en cada paisaje, por la escenografía que despliega una de las ciudades más exquisitas del mundo, por los aromas, sabores, y colores; y porque en el corazón y en mi haber de viajera siento la gratitud de haber podido compartir -despierta- la ciudad deliciosa de luz en un encuentro único con mi hermosa familia.

Fuimos siete niños disfrutando y viviendo París.

Fueron días inolvidables porque ya no vuelven.

Fueron noches despiertos porque dormir no estaba en los planes.

Fueron sueños diferentes y silenciosos, concretándose juntos y con risas.

Y fue amar París, para aún hoy sentirla palpable y presente con cada recuerdo, intacto, brillante, ardiendo… esperando.

– Poli Impelli –

Anuncios

Autor: Poli Impelli

Palabras, voces, abrazos infinitos y yo...

2 pensamientos en “PARIS JE T´AIME

  1. Genia Polita!!!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s