El cerebro emocional de las personas con alta sensibilidad (PAS)

Como no pude compartir a través de WordPress el siguiente artículo (de la webpage “La Mente es Maravillosa”), tomé prestado su contenido, e incluyo sus ilustraciones también, para no alterar el original. NO he modificado en absoluto su contenido, respetando a su autora de principio a fin.  (La página permite compartir a través de otras redes, no en WordPress).

¿Por qué lo comparto? Porque me “toca” en lo personal, y porque he tenido que investigar mucho sobre el tema, y hace ya unos 8 o 9 años que estoy en ello.  No solo por “sufrirlo” -o disfrutarlo- en primera persona, sino por haberme encontrado con gente igual, con quienes hemos podido hablar del tema y hacer consultas al respecto. Creo positivo compartir cuando sé que hay gente -aunque sea uno solo o unos pocos- que se sentirá identificada (o que le interesa algún tema en particular, como es este también).

A mí me llevó un viaje a la India terminar de indagar y descubrir allá lo que intuía y sabía (no sin antes vivir un profundo dolor, como cualquier ser humano, solo que el resultado de ello fue una experiencia demasiado inspiradora y que modificó mi comprensión de las funciones cerebrales, por eso me asusté bastante también y seguí investigando, en silencio). La experiencia también provocó un enorme quiebre en mí, estando en Asia. Allá me dejé llevar por alguien  que captó y supo lo que sucedía, y me explicaron -incluso más extensamente- lo que cada tanto ahora leo. Yo no sabía cómo explicarlo desde lo físico, y envié también mi consulta al neurocientífico argentino Facundo Manes, ya que por mi trabajo y por cómo miro y vivo la vida, necesito tener las ideas claras y concretas de lo que sucede conmigo ante los eventos que la vida me pone delante. Muchos desagradables, y otros tan gratificantes. (Otros inentendibles desde la razón, como le sucede a cualquiera que tenga su cerebro funcionando normalmente).  Simplemente tuve que mirarme, por la vida que llevo. De otra forma, quizás hubiera pasado desapercibido y yo misma hubiera mirado hacia otro lado, y al día de hoy simularía que “no me doy cuenta, que no pasa nada…” 
Yo no sé si el cerebro de esta gente es maravilloso, solo sé que no es fácil cargarlo y simular que “todos somos iguales”. Uno calla… esa es la mejor opción cuando la sensibilidad es muy alta. Se intenta explicar lo inexplicable (“Yo estoy sintiendo por vos, lo que vos no logras sentir por vos mismo ni por tu entorno”. “Yo estoy viendo lo que vos no ves, y me duele tanto… y no encuentro manera de hacértelo ver”. “Yo estoy percibiendo / intuyendo lo que está por suceder, y sucederá. No te lo puedo decir de antemano, porque te dolería hasta la médula espinal. No puedo provocarte este dolor. Mejor enmudezco”).
Creo que de a poco, vamos encontrando gente igual, y uno atrae a estas personas sin ser consciente de ello. No es casual que con gente “supuestamente” desconocida nos entendemos desde un rincón tan poco tangible.
El tiempo es sabio… de a poco surgirá más aceptación.

Aprovecho mi propio espacio para agradecer a la escritora Valeria Sabater por su aporte.
Y también a una persona en particular, que sabiendo en profundidad, tiene siempre la actitud de escucha activa y positiva para hacer silencio cuando es necesario, para decir la palabra justa o para sentir lo que uno vive y no sabe expresar (ni por escrito, aunque parezca increíble), incluso sabiendo que ciertos temas son delicados, y aún así, puede conectarse conmigo desde un lugar muy profundo y sutil. Es una GRAN ayuda, un gran estímulo. Hay que tener mucha empatía para ponerse en el lugar del otro sin ser igual y encima intentar comprender lo que a veces resulta incomprensible.
– Poli Impelli –

CEREBRO PAS

El maravilloso cerebro emocional de las personas con alta sensibilidad (PAS)

A veces no es fácil, en ocasiones resulta complicado encajar en un mundo con “demasiados alfileres”, con demasiado ruido, egoísmos y dobles intenciones. Los sentidos de las personas con alta sensibilidad (PAS) son tan vulnerables como privilegiados, pueden sentir lo que otros no perciben, o hacerlo en una intensidad tan elevada que el mundo se muestra ante ellos con un abanico de realidades que a otros, se nos escapan.

¿Qué hace en realidad que una persona con alta sensibilidad sea de esta forma? ¿Es genético? ¿Por qué sufren más que otros? ¿Por qué el amor es a la vez tan intenso y doloroso en sus relaciones? ¿Por qué disfrutan de su soledad y a la vez, sienten una profunda incomprensión desde que son niños?

En el 2014 se publicó un interesante trabajo llevado a cabo en la Universidad de Stony Brook (Nueva York), donde se intentaba dar una explicación sobre qué particularidades tenía el cerebro de una persona con alta sensibilidad (PAS), y de qué modo podría diferenciarse de las personas que no lo son, o que al menos, no presentan esa apertura emocional tan característica.

Los resultados del trabajo llevado a cabo por seis investigadores fueron publicados en la revista Brain and Behavior“, y pasamos seguidamente a descubrirte las interesantes conclusiones. Estamos seguros que te van a sorprender.

El cerebro emocional de las personas con alta sensibilidad (PAS)

Se estima que casi el 20% de la población dispone de las características básicas que definen la alta sensibilidad. Lo habitual, es que pasen gran parte de su vida sin saber que pertenecen a ese pequeño grupo de privilegiados, y a quienes, de alguna forma, les ha tocado vivir con unas “gafas invisibles” que les harán ver el mundo de otro modo, y con un corazón más abierto, a la vez que vulnerable.

PAS

Los estudios llevados a cabo en la Universidad de Stony Brook revelaron que las personas con alta sensibilidad dispone de un cerebro emocional dotado de una gran empatía. Son cerebros orientados plenamente a la “sociabilidad”, y a la unión con sus semejantes.

¿Qué quiere decir esto? Básicamente lo que se concluyó es que los procesos cerebrales de estas personas muestran una sobreexitación en esas áreas neuronales relacionadas con las emociones y con la interacción: son capaces de descifrar e intuir los sentimientos de quienes tienen en frente, pero a su vez, deben enfrentarse a un problema muy básico…

El resto del mundo carece de su misma empatía, por tanto existe un claro desequilibrio respecto a su sensibilidad y la de quienes le rodean. “Se ven a sí mismos como diferentes”.

Para llegar a estas conclusiones se llevaron a cabo diferentes pruebas como resonancias magnéticas, ahí donde estudiar los procesos cerebrales de las personas diagnosticadas como PAS, de aquellas que no lo eran. Y para ello, se les expuso a diferentes estímulos para ver la actividad bioquímica y de las diferentes estructuras que conforman el cerebro.

Los resultados fueron muy visibles en dos aspectos:

Las neuronas espejo

Estamos seguros de que ya has oído hablar de las neuronas espejo. Cumplen una función social, de ahí que estén presentes sobre todo en humanos y en primates. Situadas en la corteza frontal inferior del cerebro, y muy cerca de la zona del lenguaje, están relacionadas sobre todo con la empatía y con nuestra habilidad para captar, procesar e interpretar las emociones ajenas.

En las personas con alta sensibilidad, su actividad es continua y muy destacable desde la infancia.

PAS CEREBRO

 La ínsula

La ínsula es una estructura pequeña y alojada muy profundamente en nuestro cerebro. Se halla en la corteza insular y a su vez, está relacionada con el sistema límbico, una estructura básica en nuestras emociones, ella quien nos aporta esa visión más subjetiva e íntima de la realidad.

De hecho, los científicos de este estudio llaman a la ínsula el “asiento de la conciencia“, ya que reúne gran parte de nuestros pensamientos, intuiciones, sentimientos y percepciones de todo aquello que experimentamos a cada instante. Y no te sorprenderá saber que en las personas con una alta sensibilidad, esta estructura“mágica” presenta una grandísima actividad en comparación con aquellos que no se caracterizan por ser PAS.

El trabajo concluye también que además de ser más receptivos a estímulos visuales relacionados con rostros humanos y emociones, presentan también un umbral más bajo a muchos estímulos físicos como luces intensas o sonidos fuertes, activándose incluso las estructuras cerebrales relacionadas con el dolor. Algo curioso, no hay duda.

Las personas con alta sensibilidad disponen de un rasgo, de una forma de sentir y entender el mundo a través de un sistema neurosensorial más agudo, más fino. Y no es lo que tienen, ES LO QUE SON, de ahí que deban aprender a vivir pues desde el corazón  y con este maravilloso don, porque sufrir no es una obligación, sino una opción que no merece la pena tomar.

Por: Valeria Sabater

Cortesía imagen: Kelly Vivanco

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4 comentarios en “El cerebro emocional de las personas con alta sensibilidad (PAS)

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