Desde Urano

Nací en la esquina de Alcorta y Chaneton, y según mi mamá —la persona más acertada en saber— a las 12 del mediodía, justito para comer, ¡cómo no! Igual tuve luego la fortuna de que me alimentaran sanamente, entonces hoy mi salud está bastante cubierta de hierro y fierro, y sumando la bendición de haber tenido techo y ropa (lo que había, claro, porque mirar fotos me provoca algunas descomposturas), de haber recibido educación (de la mejor en ese entonces), podríamos decir que pertenezco al grupo de gente afortunada. De estos que nacemos en un lado del mapa «con suerte», con realidades que nos diferencian abismalmente de otros que nacieron en las peores. No sabemos ni por qué hasta que lo entendemos, y entonces comenzamos a darle un propósito a la vida y a sentir gratitud cada día, porque bien podría haber nacido en otra esquina, con otros padres y en esas condiciones que hoy conozco solamente por darle vueltas al globo e involucrarme. Con ellos, con esos otros que no tuvieron tanta suerte como yo.

Desde Urano_Poli Impelli
Un lookete maravilloso para plantar un árbol, ¡claro que sí!

Como si no hubiera sido poco, nací en un paraíso… tuve un paraíso natural a mis pies a pocos kilómetros y así crecí, con todos mis sentidos en él y él conmigo, en una especie de «foco», que si la vida no me empujaba a espabilar un poco, no iba a ver ni a valorar otra cosa.

Patagonia_Desde Urano_Poli Impelli
Solo una muestra de mi paraíso… Si me pongo melosa, hago un álbum interminable. Muchos en este planeta vacacionan en mi paraíso. Cállate ya, Poli.  

Mi mamá todavía se sorprende porque lee mi signo y hasta en un chicle Bazooka me cae como anillo al dedo. «No puede ser», repite, «no puede ser». Tenacidad, honestidad brutal, oveja negra. Independiente, libre, realista, fría, leal, mente oscura, corazón abierto. Etc, etc, etc. Claro, mi pobre vieja, ¿qué iba a saber? Mi papá siempre se lo creyó un poco más, torció la boca, despotricó y después no le quedó más remedio que aceptar que no todos somos de la Tierra. Algunos venimos de Urano y solo nos hemos camuflado para pasarla bien mientras conocemos a la gente de aquí, a ver qué dicen, cuentan y sienten. Las veces que he estudiado este planeta (por joder nomás, porque leo lo que encuentro y lo que no, lo busco) he descubierto que es todo un hielo gigante, tiene 27 lunas conocidas, hay una sola nave espacial orbitando este planeta y nadie lo ha estudiado ni se ha acercado demasiado, no soporta la vida como la conocemos en la Tierra (vaya…), y «va a su bola» (gira de este a oeste, de lado, el ecuador casi en ángulo recto con su órbita causa las estaciones más extremas en el sistema solar, con un invierno de 21 años). Bueno… vamos, como en casa.

Desde Urano a la tierra
Bueno… está bien. Algún día voy a decidir quedarme en el avión.
Desde Urano
No puede ser… No puede ser (repite mi madre agarrándose la cabeza)
Poli Impelli_Desde Urano
“Bastaaaaaaaaaaa” (grito de mi mamá)

Nací justito bajo un gobierno no democrático, y digo justito como si fuera una casualidad de aquellas en mi país. Todavía no se sabe lo que es la democracia, esa bien entendida como la que han tenido países que no pasan jamás por dictaduras militares ni por engendros de gobiernos alternativos. Cuando yo nací, la gente vivía con miedo. Miedo a todo y a todos.  Algún experto en el tema me dirá que todos los que nacimos en esa época y con ese caos fuera llegamos al mundo con el miedo en las venas.  Nos ha tocado a nosotros la tarea de sacudirnos esa herencia con la que nacimos, una energía densa que nos persigue y que no muchos han podido dejar resbalar de sus pieles. Se les nota, todavía. Yo puedo decir que lo he logrado, diría que ha sido mi mayor logro, pero que yo naciera en ese caos no fue culpa de mis padres, más bien lo contrario. ¿Yo qué sabía? Yo venía a vivir, ni siquiera sabía cómo. Gracias a ellos que me lanzaron desde Urano a tiempo, justo a tiempo en un día como hoy, hacen ya 28 años… Bueno, un poco más, un poco más. 

Desde urano 3_Poli impelli
Yo con 28 años… Ya quisieras, jovencita. Soñá, que el tiempo vale oro y la vida no vuelve. 

Entiéndase que en Urano hay dos calles que chocan y se juntan en una esquina. Una se llama Alcorta, la otra se llama Chaneton.

Y yo venía rallada de fábrica (porque venía del hielo de Urano, ¿no lo he dicho?) y eso fue un dilema. Sin embargo, buenita como era, me callé la boca e hice todo lo que me dijeron que hiciera. Es más, estaba programadita como el resto y así seguí, adentro me jodía un poco las tripas pero igual seguí las reglas: estudié lo que se podía estudiar y no me apasionó jamás hasta que fui adulta. Por eso cuando preguntaban: «¿quién cree que se dedicará a otra cosa en su vida?», yo con 18 años ya levantaba la mano en un aula magna de 200 personas, lógicamente aguantando las miradas de 199 que, en ese entonces, ardían. Yo ya había dejado mi paraíso para ir a otro, no igual aunque parecido. Nada de pestes, guerras, hambruna, persecuciones, desastres naturales que dejan marca (algunos terremotos aislados pero sin consecuencias graves), no… todo seguía siendo calmo. Pero vamos, había que seguir con el circo: me recibí, me casé y un tiempo más tarde me cansé del circo. En realidad, muy adentro mío jamás me gustó el circo. No pude hacer nada de lo que yo proponía porque nadie me escuchaba. Yo solo escuchaba «no». NO. Y como en Urano tenemos 27 lunas, yo miraba el cielo en mi soledad y solo veía una. Seguía buscando, en silencio, mis otras lunas.

Cuando me cansé del circo no supe qué hacer con la carpa, así que vendí todo lo que pude (lo que me dejaron, claro) y me fui al carajo, dentro del mismo planeta. Y después decidí que no me iba a quedar quieta porque de golpe, como si me hubieran pegado con un ladrillo en la cabeza, aprendí a ver la belleza en cada piedra, cosa que antes no había podido ver y por ese motivo había regalado mucho tiempo, donaba tiempo, perdía tiempo, permutaba tiempo. No me daba cuenta, pero sabía adentro que algo no estaba bien conmigo y que yo había nacido con miedo pero no lo sabía gritar. Hoy lo veo en los demás y lo recuerdo en mí. Sufro por ellos, sé lo que se siente…

Cuando me fui de quien había sido programada para ser, comprendí por primera vez el tremendo VALOR DEL TIEMPO, que cada segundo vale oro, que no se puede desperdiciar con quienes no queremos, con lo que no nos hace felices, con lo que ya no funciona, con lo que no nos empuja a ser mejores. Los demás no tienen la culpa (nadie): consiste en hacerse cargo de uno mismo. Eso es todo. Y eso hice yo cuando empecé a gritar mis miedos, algunos venían de esa esquina donde nací, pero otros habían sido inculcados en mi paraíso. Solo mirar en perspectiva te vuelve a la raíz. En mi caso, a Urano. Y así volví, por fin, a encontrar mis 27 lunas.

Creo que es la mejor virtud por la que brindo hoy, por saltar sobre mis miedos y sacarles la lengua como cuando tenía 9 y mi hermano de 7 me correteaba por la vereda con una manguera de agua helada en verano. Sabía que me iba a empapar, que podía alcanzarme si levantaba el chorro y el agua caía en cascada, pero yo siempre corría y corría con la adrenalina en los pies cuando sentía las primeras gotas encima. En algún momento, a él se le iba a acabar la distancia que le permitía la manguera desde el grifo. En algún momento, se acaba. Y lo que tanto te persigue deja de perseguirte. Y así funciona. No se queda conmigo, con vos, toda la vida. Se va, se deshace, se diluye, se transforma. Se transforma. Todo se transforma, se aleja o se acerca, pero nunca es igual. Eso es lo que aprendí y por lo que brindo cada día. Porque me sigo equivocando y a niveles que solo yo conozco y abrazo, en escalas a las que solo yo les pongo una evaluación que me sirve para bajar escalones o subirlos. Y yo generalmente subo y subo. Bajo dos, tres, uno a veces, para ver cómo quedó la gente (mi gente muchas veces) en esos escalones, y me uno a ellos un rato para ver cómo están, qué hacen, qué cuentan, qué sufren, qué creen. Y vuelvo a subir porque sigo mirando hacia arriba, a mis lunas, al hielo que solo yo conozco, a esos días tan oscuros que nunca voy a olvidar porque me ayudaron a ser quien soy hoy. 

Desde Urano
Siempre quise subir… Tal vez intentaba volver a Urano. 

Miro hacia arriba y hacia adelante y allá veo otro tipo de gente. Y los admiro profundamente, los sigo y los escucho, veo que la escalera es altísima, enorme, y a mí la vida no me dio piernas largas, precisamente. Mis saltitos son cortos, soy baja, no puedo dar zancadas. Hay que conocer las limitaciones y hacer dulce de leche con ellas. Conozco las mías y sé cuáles son las que me frenan, pero así, de la misma forma, conozco el otro costado, el mejor, entonces brindo por ese costado con el que NO nací, con el que no tuve de fábrica, sino que encontré, aprendí y me preocupé por alimentar. Ese costado que me llena de gratitud y emoción, y que a pesar de que me sigan re contra cagando (nos pasa a muchos, ¿verdad?) yo con la caca de todos hago dulce de leche. Al final, resulta ser rica: no se nota la mierda ajena ni la ceguera, eso queda en el colador. La uva se vuelve vino, la oruga, mariposa. ¿Quién ha dicho que con la mierda no se puede hacer dulce de leche? NO lo han probado… ahí está el problema. No prueban, no se animan…

Desde Urano_Poli Impelli
Yo haciendo dulce de leche (con la mierda propia y ajena).

Gracias a todos los que siguen en mi camino y a los que se han bajado. El mayor placer es mío, siempre. No se imaginan cuánto y a qué niveles de confianza y fe puedo llegar como para saber que lo que no es tiene razones de no ser.  Y lo que sí es lo tomo con las dos manos, cuelo la caca, ¡y olé! Me lo como todo, porque nací a las 12, en una esquina que ya no es la misma pero en la cual freno mi marcha cada vez que paso. Y observo, sonrío y sigo mi viaje.

12pm, esquina, paraíso, miedos, manguera, mis hermanos, Dulce de Leche, España, Italia, India, Inglaterra, maestros, cambios. Algo está pasando… son las 12. Eso.

Me voy a brindar con mis padres en el corazón. Y con una inyección de Urano en las venas.

Abrazos infinitos para mí. Hoy son todos para mí.

Gracias por leerme.

PD: disculpas por las imágenes “naturales”. No me gustan los filtros.

Poli Impelli_Desde Urano (2)
Yo hoy. No tengo idea cuánto me queda de vida, pero que el tiempo que me reste siempre me encuentre con algo para escribir en mis manos 🙂

 

Puedo actuar de forma consciente y proactiva

en algunas facetas de mi vida

y actuar como un cobarde inconsciente en otras.

Y lo hago aunque sé que no tomar decisiones

no mejora las cosas.

De hecho, las empeora.

Frank Scipion

 

Poli Impelli

etiqueta-safe-creative


9 respuestas a “Desde Urano

  1. Me encanta leerte como siempre poli( para mi moni) es un placer y sentimiento seguir cada una de tus palabras que nos llevan x un laberinto donde se siente todo lo vivido. Feliz vida, feliz cumpleaños.!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .