Balloons to your heaven

I look up to remember

over the whiteness of the snow

or with the birds whispering their songs,

in a thousand ways te extraño,

before recognizing myself within

those paths that let us flow together.

 

Your laughter echoes my ears

like the chords that bring me memories

with the shared smoke,

and every tear we kept

before going to bed laughing.

 

I love you, tanto… I seem to hear you

among the clouds.

Yo más…  I answer as I did the last time

I hugged you and you allowed yourself

you to cry for my departure.

 

Now it’s me who cries for yours,

devoting strength to my heart not to forget

every fold of your face,

every ripple of your wind and

every word that came a través de tus miradas.

 

Do not cry for me… You whisper in the air,

and my smile nods in the shadows,

the whims of fate, my selfish pain.

Longing for you to be here,

Waiting for you to come back.

But then I sigh… Being thankful

de que aun estés con vida.

 

I’ll find you somewhere

and maybe we’ll hug each other again

to drown in laughter, unable to speak

until you tell me again:

“Enough; we have to talk seriously.”

And time will start slowing down,

because time waits for souls

to meet each other otra vez.

 

I miss you, though I always missed you from afar.

I had to learn it and you too had

Te extraño, in a different way,

With words of comfort,

another skin covering my pain.

 

I do not want to be irreverent, pero qué mala

costumbre that of life to hit us where it hurts the most.

I repeat your words and laugh,

imagining your whisper: “Do not listen to me,

I did not mean to talk seriously. “

 

When someone lives spreading light,

it leaves the threads of hope at every step.

Today your light sigue brillando.

It’s not a dream that burns me inside; it is your hands,

surfing again over my face, like that last one hug

we had and many others.

 

I´ll learn with time to free 

balloons of thousand colours

through the air,

to the sky,

towards your heaven.

 

Gracias, since it was a pleasure coincidir en esta vida.

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-Poli Impelli-

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Ya es hora…

Es hora de soltar anclas

de abrir alas

de aceptar el reto.

Es hora de olvidar lo que queda en el olvido,

de darle espacio a lo incierto,

de agradecer lo vivido.

Es hora de sondear el destino,

de aceptar la prueba y el error,

de dar la bienvenida

al incierto camino.

Es el momento ya repetido de sabernos fuertes en un basta por ahora, porque mis naves son de acero y tu corazón guía el navío.

Porque si nos permitimos lo incierto entonces vamos por buen camino. Porque si nos detenemos en la espera morimos en vida y se torna condena.

Ya es hora de soltar un GRACIAS con el corazón partido. Que nadie muere cuando hay vida, y que la vida es esto, ni más ni menos que encontrarle algún sentido. Que depende de uno amar hasta el cansancio y el amor también es huella en lo vivido, cuando el presente aprieta timoneando naves en un mar desconocido.

Que no aparezcan carteles anunciando cobardía, porque voy a elegir otro camino. Que si se pone oscura la noche siempre encuentre una vela en mis maletas, y que encuentre compañía en quien me quiera y que lo sienta.

Es hora ya de hacerle caso a esa intuición bien clara y tonta, que se pierde por momentos de su rumbo en el camino. Ella sabe y yo la escucho… que yo sorda aún no estoy, aunque a veces me demore en escuchar lo que recibo.

Venga, que tú y yo ya hemos tenido suficiente, está bien por el momento. Vuelvo a escucharte claramente, te sonrío y guiño un ojo; más me vale que sea ahora y no más tarde, cuando ya no queden fuerzas suficientes. Preparo equipaje y armo el circo; nunca sé con qué me encuentro. Despacito suelto anclas, miro el puerto. Hay de todo en esa orilla, incluso esas siluetas que no me han mirado ni elegido. Miro atrás y veo huellas en el sendero, invisibles para algunos, para otros grandes surcos de recuerdos.

Que no me pierda en el camino, y que si me pierdo vuelva a reír de mi despiste y de mi olvido. Que sepa ver a tiempo cuando no hay lugar para mi ser y mi navío. Que tengo a mano otra maleta de verdad y valentía, porque siempre es necesaria para abrir espacio en otras vidas.

Que no descanse más de lo necesario, porque si igual voy a morir prefiero estar despierta en la tormenta y disfrutarla, que andar dormida en la rutina, el aburrimiento o el hastío. Que al respirar mi corazón inunde de furia, esa necesaria que me empuja a saltar al vacío. Que la adrenalina no abandone jamás mi sangre, porque los saltos son grandes y estoy en soledad, muy cerca del precipicio. Nadie me empuja pero tampoco toma mi mano, nadie me detiene ni me espera al otro lado. ¿Qué más da, si el viento empuja las velas y mi corazón está ya preparado?

No hace falta tanta materia ni peso; yo sólo quiero una gran bolsa verde de esperanza, kilos rojos de amor y tres cajas amarillas de locura. Que repuestos no me falten, y si las reservas se agotan que siempre encuentre a alguien que le sobre y me los preste por un tiempo. Juro que no robo, y que devuelvo hasta el último céntimo.

Que así me vea algún pirata, tropezando con la bolsa y con mis cajas. Que se ría a carcajadas cuando sus naves se pierdan, pero que confíe en lo que ha logrado al levantar sus propias anclas. “Te cambio tu bolsa por una de mis cajas”, que hoy por ti y mañana por mí no serán un gran dilema.

Porque llegó el momento que tanto susurrabas; no podía oír, “tengo mucho por vivir, no me apures que voy lenta”. Tu respuesta llegó a tiempo: “pero entonces, no les mientas”. Y cómo no escuchar a la intuición y al corazón, si son ellos los que aguantan, empujan y abrazan en la espera.

Que sea hoy y no mañana.

Que mañana puede ya ser tarde, y luego te lamentas.

Eleven anclas, ya estoy lista. ¿A quién le hablo, si no hay nadie a la vista? Arremango abrigo, calzo botas, con un par es suficiente. Miro al cielo, celeste como mi bandera y limpio. Respiro sal, libertad y algo de atino. Giro mi vista bañada en nubes, y allí veo a mi Madre: siempre firme, siempre en puerta. Dando a luz de nuevo, como aquel primer día de febrero, diciéndome en sus ojos “ya no frenes, no tengas miedo. Que la muerte te encuentre bailando, cantando, haciendo, alzando tu voz, sintiendo amor del bueno y no durmiendo”.

Papá tiembla a su lado, disfrazado de hombre valiente, mientras el calcio de sus huesos se convierte en todo miedo. Con sonrisas saca fuerzas de la misma vida que me dio y me abraza diciendo: “cuando el viento intente tirar tus velas, nunca olvides tu calma. Respira profundo, que sea tu propio aire el que detenga la tormenta. Si me muero en tu ausencia no te detengas, mirá siempre hacia adelante que yo estaré esperando en la otra orilla. Y no olvides que cuando la noche oscura llegue será la hora más cercana al amanecer, no renuncies a ella…”

Suelto a mi viejo; el aire empuja una próspera salida. Dos hermanos sonríen a mi osadía, esconden lágrimas tal vez y como siempre, esquivando otra puta y esperada despedida. Elecciones, consecuencias de la vida.

No me extrañes; sigo siendo, sigo estando.

Que se vengan más tormentas, yo ya estoy navegando.

Que los golpes me den en lo justo, y que si no remonto con rapidez la vida me pille puteando.

Que no te arrepientas jamás de haberme amado y de no haber subido a mi navío, que la culpa es dañina y el daño es malo. Que no levantes desesperado tus manos gritando palabras al viento… ya zarpé hace rato, el aire ensordece y no te oigo; en el mar hay mucha brisa. No grites más… es tarde y siento frío.

Que las lágrimas valgan la pena, que sin ellas tampoco hay risas ni cantos.

Que sea hoy y no mañana. Se me hace tarde; la incertidumbre se viste de engaño y no sabe de esperas.

Que caiga cien veces más y me levante otras mil,

porque a esta altura

el cuerpo aún vibra

y mi sangre quema,

de amor explotan

los sueños que esperan;

el corazón renace,

las manos tiemblan.

Navego contra el viento

y mi alma…

vuela.

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No me extrañes; sigo siendo, sigo estando.

-Poli Impelli-

Etiqueta Safe Creative

On a flying rug

If we could touch what we lost once

If we could just spend the time

It swelled through our fingers…

We´d take a step aside

To see ourselves looking up

And breathing our secret heaven

Beneath their unexplored sky.

 

We´d only need one trip

Just one soul and path

To recognize ourselves again

Longing for the things we said

But shouldn’t have done.

 

Is it me or am I living as I never did before?

Maybe it was the past

With all that kindness

That struggled behind old darkness.

 

I can touch it, feel it and sing it

On my invisible rug smoothing the air

I fly away with them and your eyes

Cleared from the shadows I leave behind.

 

Do not wait for the perfect time to jump

It is us changing for good despite the time

Bring my new life home

I’ll be whispering happiness for us both.

 

-Poli Impelli-

Etiqueta Safe Creative

Recuérdame

Aquí estoy

En pleno desierto

Inconsciente

Rodeado de ruidos

De gentes y oportunidades

Que pasan

A través de mis sombras.

 

Te busco y no te veo

Excluí tu ser del mío

Ahora que extraño

El agua de tu boca

El abrazo de tu cuerpo

La calma de tus días

No te encuentro.

 

Sigo en el mismo

Sendero con sed

Buscando a tientas

Un destino

Buscando en otras vidas

Tu rostro junto al mío.

 

El dolor tapó mis ansias

Las heridas mi sangre ardiendo

Rasco vestigios de lo que fuimos

Y vuelve a saltar la cáscara

Duele.

Me duele tu mirada

En una foto tu debilidad

Escondida en tu santa valentía.

Me duele tenerte lejos

Cuando mi sábanas laten

En sumisión

Otro cuerpo que no es tuyo

Y aunque espero

Sé que no volverás

De día.

 

El desierto es seco y el sol quema

Alucino que puedo verte de cerca

Trayendo nubes de alivio y

Un poco de lluvia a mis venas

Te veo con tu pelo oscuro

Susurrando al viento

Tus ojos miel sonriendo

De encontrarme

Y esa sencillez de mujer noble

Y sabia que me dio frescura

y amor por la vida en aquellos días.

 

Tal vez ya sea muy tarde

Tal vez nunca regreses

Y esta cobardía tan terca y mía

Que sólo ve sequía y cansancio

No me deja

Caminar erguido

Salir de donde me encuentro

Y buscarte allí entre páramos de alivio.

 

No me olvides, por favor,

Sé que el tiempo es cruel

Y tú andarás en otros mares

Recuerda conmigo

Aquellos tiempos

Tal vez la vida me dé treguas

Quizá te encuentres a salvo.

 

Déjame perderte como no quise

Déjame encontrarte como espero

Fuera de este silencio eterno

Dentro de mi alma escamada

En melancolía y aroma a intentos.

 

Quédate ahí o más vete lejos.

Creceré sintiendo que te alejas

Buscaré tu luz

Allí donde me guíen las certezas.

 

-Poli Impelli-

 

Te apagas

Decae tu piel

respiras cansado

te pesan las sienes

de un cuerpo gastado.

 

Despacio aniquilan

las sombras tu aliento

te mueves con prisas

te acuestas muriendo.

 

No hablas, no pides…

escuchas y observas

murmullos que agotan

sonidos que dejas.

 

Aquí te despides

de a poco y sin prisa

allá te reciben

con tiempo y sonrisas.

 

Nos miras sintiendo

que ya no estás cerca

queremos quedarte

te alejas con pena.

 

Despacio aniquilan

las sombras tu aliento

te mueves con brisas

te apagas…

te apagas latiendo.

 

– Poli Impelli –

Deseo en rojo

Despacio, despacio…

Me buscas comiendo

en tus verdes mi miel

de verano,

yo huelo a jazmines

tú a dulces salados.

Acerco tu cuello

a mis uñas moradas

te clavo mis ganas

me envuelves la espalda.

Arrancas el velo

que cubre mi todo

tu dedo recorre

hacia el norte el sendero,

enarco mi grito

ahogo el placer

que tu oído me nombra.

Retuerces mis ansias

de amarte despacio

mas yo quiero el fin

no apures mis pasos.

La mano que libre

me deja el espacio

se clava en tu pecho

y araña en el centro.

Levantas la vista

hacia el cielo en auxilio,

te arranco la sangre

te dejo vacío.

Te vengas con furia

me buscas a tientas

levanto mi todo,

escapo del rojo

que hierve tu centro.

Me encuentras huyendo

enredas mi pelo

bañado de aliento,

con sangre me ganas

con prisas me entrego.

Aún late en mi mano

devuelvo a su hueco,

ya gimes apenas

se cierran heridas

te beso y relamo.

La miel de verano

que cubre mi pecho

acaricia tu dorso

en rojo y repleto.

Tu dedo que baja

mi médula lento

arrastra el camino

de vuelta a su inicio.

Me siento culpable

de un crimen perfecto,

me dices que amas

aquello que arranco y devuelvo.

Despacio, despacio…

Apenas te escucho

ya es todo silencio,

apenas me abrazas

respiras,

te siento.

-Poli Impelli-

Todavía

No lo creo todavía

estás llegando a mi lado

y la noche es un puñado

de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo

tu rostro tu paso largo

tus manos y sin embargo

todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto

que ver contigo y conmigo

que por cábala lo digo

y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza

y las cosas más triviales

se vuelven fundamentales

porque estás llegando a casa

sin embargo todavía

dudo de esta buena suerte

porque el cielo de tenerte

me parece fantasía

pero venís y es seguro

y venís con tu mirada

y por eso tu llegada

hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido

mis culpas y mis fracasos

en cambio sé que en tus brazos

el mundo tiene sentido

y si beso la osadía

y el misterio de tus labios

no habrá dudas ni resabios

te querré más todavía.

 

MARIO BENEDETTI – Canciones del más acá