No llores, no estoy ahí

Aunque ya somos amigas, la Parca ha querido visitarme más de una vez.  Cuando se asoma lo hace para darme algún susto, para avisarme que puede aparecer cuando menos lo imagino o lo espero, aún sabiendo yo que como buena amiga, puede llamar o pasar cuando quiera a tomar unos mates –casi siempre elige el…