UN ANTES Y UN DESPUÉS

Como tantas otras veces, acostumbro a hablar en pie sobre mis zapatos, en mis huellas y en mi sentir. La mayoría de estas veces, soy yo quien se despide.  Pero me tomo el atrevimiento (no sin cierto pudor y a la vez caradurez) de manejar a duras penas una pluma y un teclado, y así fue que a la…