El diario de Gabriella

Ja, creen que no me doy cuenta. Estoy acostumbrada a observar desde adentro la pasarela en la vidriera. Claro que de vidriera no tiene nada; solo es un espejo. Van entrando totalmente dormidos, saludan al pasar a media lengua y con la almohada pegada en la oreja. Ya para el mediodía vamos despertando, pasan haciendo…