¡GRACIAS!

El día del nacimiento de un ser humano es inolvidable para los padres, si en su sano juicio están vibrando con la búsqueda, la preparación y la bienvenida de una vida.

Ayer, el primer mensaje que recibí fue el de mi Mamá, recordándome lo feliz que se sintió el día en que yo nací, y lo orgullosa que está hoy, junto con mi papá, de quién he llegado a Ser. Ellos saben por demás que la vida es un largo camino sinuoso y en mi caso, bien impredecible, y que me adentro en los errores por terca y por sabia a la vez, porque de lo contrario no aprendo. Ellos lo saben de primera mano y más que cualquiera que me conozca lo suficiente. Y son ellos quienes me enseñaron el valor de la gratitud. Conocemos por experiencia propia todo lo que la vida devuelve cuando uno sabe ser agradecido, hasta de los más mínimos detalles. Y hoy, con 43 años, confirmo que tenían razón. Siempre la tuvieron. Me costó entender hasta que la vida me pegó mil veces para que aprendiera (y en otros ámbitos, espero que lo siga haciendo. Siempre le doy tregua, y ella es amorosa).

Intento que cada día de cumpleaños sea diferente. Jamás me permito pasar ese día como el año anterior: en el mismo lugar, haciendo lo mismo, con la misma gente, y si es posible, en la misma ciudad (país también, a veces ha sido posible). Y hasta ahora, lo vengo cumpliendo al pie de la letra, y me aplaudo por ello. Me encanta recordar cada año de forma especial y particular. Sin usar mucho la memoria, como cada año es totalmente diferente, recuerdo ese día siempre distinto, y ese es MI regalo. El que me hago a mí misma, y me encanta. No pretendo que los demás comprendan, porque con sorprenderme a mí misma y sentirme plena, me basta.

Después del mensaje más bello que podía recibir (el de mi Madre), la cantidad de saludos, llamados, y abrazos a través de las redes sociales me asombró más que otros años. Sé que cada año me siento igual, muy agradecida. Pero, este en particular ha sido diferente. Tal vez, por el dolor que guarda mi corazón por aquellos que ya no están, o con quienes no puedo compartir debido a la distancia, las palabras se cuelan internamente como surcos hacia adentro, siempre más adentro.

A muchos puedo mostrarles personalmente mi gratitud, pero a otro tanto a través de las redes sociales y un teléfono. Aprovecho este espacio para darles mi abrazo infinito virtual-pero sentido- a la cantidad de luces que llegaron ayer a mi corazón. De mil formas, desde que nací otra vez ayer, hasta hoy inclusive. Y sigo recibiendo cariño y palabras inmensas, de esas que me roban risas y también el aliento.

Y abusando de mi espacio, me quedo con lo que es el éxito para mí, y que un tal Emerson me contó hace tantos años, cuando yo aún no sabía ni quién era yo, ni cuánto tardaría en darme cuenta.

A todos, ¡INFINITAS GRACIAS!

-Poli Impelli-

 

¿Qué es el éxito?

Reír mucho y con regularidad;

Ganarse el respeto de personas inteligentes y el cariño de los niños;

Ganar el aprecio de críticos sinceros y sobrellevar

la traición de falsos amigos;

Apreciar la belleza;

Encontrar lo mejor en los demás;

Dejar el mundo algo mejor, bien sea

a través de un niño sano, un trozo de jardín

o de una condición social redimida;

Saber que por lo menos una vida respiró

mejor porque tú has vivido;

Este es el significado del éxito.

 

Ralph Waldo Emerson

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