Mi próxima vida

Me contaron varios pájaros que venimos de otras vidas y que para allá seguiremos yendo. Yo elijo creer porque me ayuda a responderme varias cuestiones de esta vida de hoy, que para algo la estoy viviendo. Y como decía el maestro Gaelano, estamos hechos de historias… y en cada una de ellas hay elecciones, conscientes o inconscientes, que nos dan forma y nos identifican. No tengo idea cuándo me toca partir de esta vida, pero me gusta elegir de antemano lo que quiero para la próxima.

Cambio de ideas según vivencias, pero hace tiempo tengo decidido que voy a ser un perro; grande, hermoso, tierno, como esos que nos derriten y nos queremos morfar de a pedacitos. Si tienes o has tenido uno en casa, sabrás de lo que hablo. Pero en mi vida próxima ya voy a saber lo que es deambular por las calles desde pequeño (en esta vida, en mi niñez ya tuve demasiado), y naceré en Oriente porque creo que de allí viene mi alma y quiero que allí vuelva. Me identifico más con ese lado del hemisferio que con “este”, desde muy chica.

China. Andaré por una ciudad pequeña de China que desconoceré y me dará igual, por ser perro y andar suelto y despreocupado por la vida. Un niño de unos 8 años me verá siempre en el mismo parque de su barrio, me acariciará y yo me le pegaré a él cada día hasta que se canse y me arrastre hasta su casa. Los chinos me adoptarán con amor y paciencia, y yo de a poco me adaptaré a sus costumbres, pero a mí no me comerán (todo un detalle; ese será mi desafío y por eso naceré en China).

Esta familia me ofrecerá un espacio lo suficientemente amplio en un patio trasero con huerta, como para que yo corra, juegue, salte y descanse. Dormiré allí en las noches de verano e incluso en invierno, y esperaré a que los niños de la casa me llenen de mimos y cuidados.

En el medio de este patio habrá un círculo amplio con una especie de cantero encerrando tierra fértil y pasto verde, y en su centro un inmenso árbol que yo reconoceré de inmediato y sin dudas, sin entender por qué (claro que un perro no se ocupa ni se preocupa por entender lo que vive). Los chinos me enseñarán desde el primer día en qué rincón hacer mis necesidades, pero yo ya arrastraré parte de mi alma de hoy a mi otra vida, por lo tanto no obedeceré hasta comprobar que sí existe algo mejor para mí.

El primer día los complaceré para que me acepten, para que me quieran (algo que aún me resonará de esta vida), pero al segundo día, me sentaré sobre mi traste a observar ese gran árbol que algún día fue pequeño y tuvo las raíces débiles (tal vez lo que quedaba de una vida anterior), pero que fue creciendo y madurando en dirección al cielo. Verde, frondoso, con un tronco fuerte y macizo pero con la capacidad de dar suficiente sombra y vida a ese espacio en donde la familia se reunirá a plantar hierbas, a jugar con los niños, a relajar el estrés de la vida que han elegido.

Miraré este gran árbol con admiración, sintiéndome pequeño ante tanta inmensidad, levantando mis orejas sorprendido por el movimiento ondulante de sus ramas ante las brisas. Lo reconoceré. Me acercaré con mezcla de cautela y confianza, rodearé su tronco olfateando un aroma conocido. Ante la vista de mis dueños, me sentaré sobre sus grandes raíces y apoyaré mi lomo en su tronco. Será mi lugar para descansar y dormir cada noche, porque ahí me sentiré seguro, en casa, tranquilo bajo estrellas o tormentas, mientras los humanos duermen.

Simularé obedecer las órdenes de mis amorosos amos hasta que salen de mi vista, y cuando estemos solos, ese árbol que ya conozco de otras vidas y yo seremos compañeros inseparables…

Y mearé y cagaré sobre su tronco y sus raíces como nunca pude en esta y otras vidas.

 

– Poli Impelli –

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6 respuestas a “Mi próxima vida

  1. Qué bonita tu historia Poli, a mi también me encantan los perros y sería una buena elección,
    además en China!
    A mi en otra vida como ya he dejado escrito, incluso en mi blog, en mi poema “testamento” me gustará ser árbol, pero espero no ese donde tú levantes tu pata eh…
    Jejeje.
    Qué bonito tener estas ilusiones y creencias.
    Me ha gustado mucho tu entrada.
    Un abrazo⚘

    Le gusta a 1 persona

    1. Bueno, pues si tú eliges ser árbol, espero también reconocerte pero en este caso para no mearte, jaja. En el caso de mi historia es porque amo a los perros y seguramente reconoceré “ese” árbol pero para descargar lo que no pude en esta vida. No sería tu caso, jajaja.
      ¡Muchísimas gracias por pasar y dejar tu comentario!
      Abrazo de vuelta, gracias. 🙂

      Le gusta a 1 persona

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